lunes

Es curioso como gira el mundo. Curioso como una serie de coincidencias desembocan en un hecho que termina formando parte de esos pedazos que conforman una vida. Eso fue ella, una coincidencia afortunada en medio de una tormenta. Estaba en el lugar adecuado, en el momento oportuno. Claro, que ella es muy de eso. Sin embargo, la oportunidad es solo una de sus muchas cualidades. De primeras parece tener una auto confianza envidiable por cualquiera que carezca de ella y, sin embargo, cuando la conoces te das cuenta de que hay más de fachada que de realidad. Cuidado, eso no significa que por ello su personalidad resulte menos atrayente, al contrario, te hace preguntarte qué pasará por su cabeza para que no se vea a sí misma como la vemos los demás. Valiente como pocas nunca la he visto flaquear en sus determinaciones. Sufre como todos pero, en vez de quedarse en eso, aprende como nadie. Entiende que la vida sin dolor no merece la pena vivirla y se arriesga con todo lo que se le ponga delante. Vive de sueños y anhelos, se alimenta de esperanzas y planes y duerme con ellos bajo la almohada. No se engañen, no es una ilusa, tiene los pies más en la Tierra que la mayoría de los mortales, y por esto y su tenacidad conseguirá todo lo que se proponga. Tiene una forma especial de ayudarte a enfrentarte a las situaciones haciéndote preguntas que ni ante ti mismo te atreverías a formular, y de conseguir que te plantees situaciones que dabas por hecho como las más normales del mundo. Con ella no valen las verdades a medias ni las medias tintas. Su carácter, directamente proporcional a mi capacidad para sacarla de quicio, es tan fuerte como un roble, que no se doblega, pero se moldea a base de argumentos razonables. Ah, y siempre, pero siempre, se que está ahí para mi.
He escrito todo esto y en realidad no he escrito nada. Nada, porque nada de lo que se escriba de una persona es capaz de hacerle justicia, y menos a ella. Ya me lo dijo ella una vez, las palabras nos unieron y son las que nos mantendrán así para siempre.

miércoles

525.600 minutos para cambiar tu vida. ¿Qué usarías para medir un año? Quizás lo cuentes en puestas de sol o en gotas de rocío, de esas que caen cada noche y que empapan tu ventana. Quizás con todas esas listas que haces por hacer o en los cafés que te tomas cada mañana. Puede que lo midas en besos y sonrisas, o en lágrimas que escaldan el alma al caer. En lo que tarda una persona en defraudarte, o en cuánto tardas en darte cuenta de que la soledad te rodeó sin darte cuenta. Algunos lo miden en horas, otros en días, tipos convencionales de traje y chaqueta gris. Yo prefiero medirlo en cucharadas de sol y lluvia. En mañanas durmiendo, tardes de risas y noches de reflexión en cada bar abierto. Lo mido en cada decepción y en cada aprendizaje, en cada cicatriz cerca del corazón.  Dime tú, ¿cómo medirías un año? Lo hagas como lo hagas déjame decirte un secreto que te puede ayudar. La respuesta correcta es no medirlo, porque si lo haces, te darás cuenta de que cada año pasa más rápido que el anterior y que cada vez que lo intentas agarrar se te escapa de entre los dedos, como agua de mar.

jueves

Tienes tantas ganas de seguir adelante que pasas por alto lo importante, y te atascas. Vuelves atrás, remiendas tus pasos con tiritas hechas de palabras vacías, que tratan de alentarte a seguir adelante con la promesa de que todo será mejor a medida que avances. Que gran eufemismo es pensar que todo será para mejor, cuando el presente es lo que hace que la realidad cuente. Sin el presente viviríamos siempre en el pasado, y el futuro no sería más que la continuación de un carrusel que no deja de girar en busca de una respuesta que no conocen ni esos caballitos de madera que lo pueblan con sus miradas atemporales, ni tu mismo. Cabalga todo lo que quieras en él, pero los tres sabemos que muy lejos no podrás llegar en un caballito de madera. Yo lo sé, tu lo crees y el caballito lo intuye.

sábado

Caras nuevas para personas viejas. Gente que oculta las mentiras detrás de las sonrisas y sus lágrimas en cajitas de cristal. Miro a mi alrededor y no reconozco las caras que veo. Crecí con ellas, aprendí a conocerlas mejor que la mía propia pero ahora no son mas que humo en una multitud que se aleja cada vez más. Y miro de lejos, y pongo esas canciones que tanto significaban y que aun me erizan la piel. Perdona, si digo, que quiero seguir siendo lo de ayer... Tararear donde antes había letras completas no me vale de nada si no consigo encontrar el ritmo adecuado. Pero bueno, dicen que la felicidad no está en el pasado, sino en el presente, y las caras de mi presente cada día hacen que me levante con más ganas de sonreír.

lunes

Te destierro, destrozo tu recuerdo y te entierro entre sonrisas. Y sin quererlo vuelves a colarte. Te reconstruyes y me revientas las murallas desde dentro. ¿Qué esperanza nos queda si no podemos controlar ni nuestros propios pensamientos? Encuentras mil escusas para reinventarte, para volver a aparecer entre esos espacios en blanco que últimamente pueblan mi mente. O quizá sea yo quien te busca. Tu recuerdo es como uno de esos días cálidos de noviembre, inesperados y con un regusto amargo a verano. Debería estar prohibido pensar tanto en algo, porque no me dejas concentrar en nada más.