martes

Siempre el mismo cuento de nunca acabar, querer y no poder, poder y no querer, todo son contradicciones. Cuánto hace falta para que nos demos cuenta de que esta historia solo traerá complicaciones es algo que ignoro, y que desearía saber. Cuenta hasta diez hacia atrás, es el minuto de la suerte,la luna está alta y parece que con ganas de atender a insensatos que no saben el precio a pagar. Pide un deseo puede que se te haga realidad. Desea una salida, una señal luminosa que te indique el mejor camino a seguir. Estoy tan cansada de estar aquí que hasta las sonrisas forzadas parecen naturales.



lunes

El fuego no me asusta, hace tiempo que aprendí a bailar con él. Las cenizas, sin embargo, me aterrorizan, pues se avivan en los peores momentos y no tienen ni la decencia de preguntar si van a devorar algo importante. Razones para quedarme en las llamas, eso es lo que te pido. Muchas veces las he implorado y nadie me ha dado ninguna convincente. Razones para exponerme al fuego, a este sin sentido que me roba el aliento. Quiero que me llenes de ellas, que dibujes las que no entiendo con las cenizas de un cigarro olvidado en favor de tus manos en mi espalda. Si, hace tiempo que aprendí a bailar con el fuego, ahora enséñame a hacerlo contigo

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domingo

Ven, ahora que la lluvia cae tan fuerte que ahoga el sonido de mis pensamientos es el momento de salir al césped, es el momento de saltar en esos recuerdos que se estancan formando charcos, es el momento perfecto para deshacerlos. Vamos, ponte tus botas de agua,deja tu paraguas en casa y salgamos a bailar bajo la lluvia. Dame la mano y te haré soñar, vibrar...por favor, tú solo hazme reír, lo necesito. Deja que la lluvia se lleve todo el dolor, toda tu frustración. Extiende las manos conmigo, pequeño extraño de ojos oscuros, y da vueltas bajo el agua hasta que el mundo recobre por fin su estabilidad normal. Y cuando salga el sol, llévame al final del arco iris, donde empiezan los sueños y termina la realidad. No me importa si hay un caldero de oro al final, sólo busco una forma de sentirme viva por fin.




En mi país de las maravillas sólo sale el sol cuándo me canso de la lluvia, aunque no sucede muy a menudo.Para entrar sólo necesitas prometer que jamás me fallarás y, que si lo haces, harás lo que sea por arreglarlo. Las penas desaparecen con chupitos de risas a ritmo de rock y yo creo que es un lugar donde se vive mejor, pero claro, yo que voy a decir si es mi país. Aquí con sólo pedirlo tendrás todo lo que quieras, pero cuidado, asegúrate de querer todo lo que tienes, porque en este país no existen las devoluciones. Puedes llorar, gritar, reír, saltar, cantar...pero sobre todo tienes que amar. Amar un color, una canción, un momento, una flor...Nadie te juzgará así que deja tu sonrisa el viento y sal a la pista ojos canela, como si nadie te viera. No hay sombrereros locos, ni perseguirás conejitos blanquecinos, ni si quiera tendrás que pelear contra una vieja reina, aquí todo es más fácil. Al final de cada arco iris encontrarás un deseo realizado, aunque tendrás que recorrer el camino con el corazón, pues en este mundo las distancias son relativas. Aquí las estrellas fugaces se paran a hablar con los viajeros, y ofrecen sus consejos a quien las quiera escuchar pues aquí son ellas las que ruegan atención. Todo está al revés en mi mundo de la maravillas. Arriba es abajo y entre el blanco y el negro existe una gran variedad de escalas de grises. Pararás el tiempo en el momento que tú decidas, aunque tendrás que decidir si vale la pena perderte lo que vendrá después. Cómo puedes ver aquí no priman las reglas, sino el sentido común. Pero ahora, ven, es hora de que veas con tus ojos mi País de las Maravillas.

sábado




Bipolaridad, este término viene acompañándome desde hace un par de meses. Cada decisión, cada error, cada palabra mal expresada parece estar regida por esa otra parte de mi que nunca me hace caso y suele salir en el momento más inoportuno.Ahora te quiero, ahora no.Ahora te perdono, ahora digo algo inoportuno que acaba con todo el camino recorrido.Ahora te necesito, ahora no te quiero ni ver. Ahora tengo ganas de ti, ahora solo me quiero a mi. Ahora quiero olvidar el pasado, ahora no hago más que aferrarme a él... Todos somos un poco bipolares, algunos más que otros. Estamos divididos por nuestros deseos y nuestras obligaciones morales que nos hacen querer estar a la altura, así que acabamos con un pequeño trastorno bipolar que, aunque en buena compañía puede ser divertido soportar, en privado no hace más que darnos dolores de cabeza.